Una noción de historia sobre el habla de Bujalance
El habla bujalanceña forma parte de las hablas cordobesas de la campiña, dentro del dialecto andaluz. Sin embargo, su situación geográfica entre las provincias de Jaén y Córdoba, entre el norte y el sur campiñés de la provincia de Córdoba y cerca del Guadalquivir hacen que tenga unas características particulares, con influencias tanto del andaluz occidental (por la cercanía del Guadalquivir) como del andaluz oriental (por la cercanía de Jaén):
- Las influencias del andaluz oriental se manifiestan sobre todo en la apertura sistemática de las vocales finales trabadas por s implosiva desaparecida y por la inclusión en el léxico local de múltiples mozarabismos tales como zamarrón (mandil del segador), boga (pan redondo y aplastado), agarbarse, chorcho (altramuz), verdolaga, arrezuz (orozuz, regaliz de palo). También en el léxico se nota la influencia de la zona de Jaén en palabras como serviguera -que se oye también en la zona de Andújar- (escalón de la puerta de la calle).
- Del andaluz occidental, el habla bujalanceña ha tomado la pronunciación aspirada (y en algunos contextos extremadamente relajada) de la /j/ castellana, que suena como la h aspirada inglesa o alemana. También propio del andaluz occidental y característica de hablantes bursabolitanos es el uso de arcaísmos tales como la conservación de h aspirada etimológicamente proveniente de la f- inicial latina (j(h)acer y sus formas derivadas -j(h)izo, j(h)ace, etc-,j(h)igo, j(h)arto por hacer, hizo, hace, higo, harto, etc) o la conservación entre los hablantes más mayores y de bajo nivel cultural de la forma habemos (más cerca de la forma etimológica latina) por hemos.
- Propio del habla de la cuenca del Guadalquivir y de las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz (y no tanto del sur de Córdoba) y algo propio del habla bujalanceña es el uso del pronombre ustedes (y desaparición de vosotros) con formas verbales de la segunda del plural en construcciones del tipo ustedes vais (o variantes más rústicas como uhtéh vaih, ohtéh vaih).
- La influencia del habla de la campiña cordobesa se materializa en el seseo sistemático, la distinción entre θ y s no se da nunca entre los hablantes. La s coronal plana o s cordobesa típica de la campiña ya sólo se conserva entre los hablantes de género másculino y entre las mujeres más mayores. Los hablantes jóvenes, las mujeres y los hablantes masculinos cultos prefieren la s ápico-coronal plano-cóncava (intermedia entre la s cordobesa y la s castellana) o la s predorsal o s sevillana (sobre todo entre las mujeres), algo que también empieza a ocurrir en otras localidades de la campiña como Lucena. Por otro lado y a diferencia de lo que ocurre en la campiña, donde en las construcciones pronominales, se usa la forma se (oraciones del tipo vosotros se vais), en Bujalance y localidades fronterizas se usa la forma os (o su variante vulgar sos): ustedes (s)os vais.
- Asimismo, existe sobre todo en el léxico, influencia del norte de la provincia: liá (llave de la siega) o haza (gavilla).
- Por influencia del caló y del habla gitana, se han incorporado palabras al léxico local. Como ejemplo, se puede citar "jiñarse", "gaché" y sobre todo el uso (muy extendido entre los hablantes) del vocativo mare (fem.), pare (masc.) (que denota cariño, amistad, cercanía o empatía) en oraciones del tipo ¿Cómo estás, mare?; ¡Adiós, pare!; ¡Ven aquí, pare! o ¡Ay, que cansada estoy, mare!. Esto último se observa también en localidades como Jerez de la Frontera o en algunos barrios de Sevilla.
- También se muestra en el habla bujalanceña la pervivencia de algunas palabras procedentes del astur-leonés, introducidas durante la Reconquista y que sólo han llegado a cuajar en algunos núcleos de población. Son raros, pero hay ejemplos tales como reguñir (regañar, regañir en portugués) o apulgarse (apulgararse).
- Por último, hay que señalar algunos rasgos del andaluz que el habla bursabolitana, como habla andaluza, posee: la pronunciación del grupo st como /T/ alveolar o t inglesa; la pérdida de la d intervocálica (menúo en lugar de menudo), la perdida de la r intervocálica en el habla vulgar y no culta (paese en lugar de parece); la igualación de l y r implosivas (sarto en lugar de salto, arguno en lugar de alguno), la desaparición del de de posesión (voy a ca María en lugar de voy a casa de María); la ausencia total de laísmo, leísmo o loísmo; léxico compartido con América: abofarse, traste, arrevolver, cachetes (nalgas), etc y un léxico propio del andaluz: gachas (mimos), flama (bochorno), emborrizar, jardazo, chino, chupe, tito (tío), tastarazo, etc.