Fray Pedro Soriano

Fray Pedro Soriano

En la Batalla de Lepanto participó, al frente de un grupo de Hospitalarios, un Bujalanceño de excepcional calidad humana.

Nació en 1515. No hay noticias referentes a los padres y hermanos de Pedro Soriano, tampoco acerca de sus primeros años de vida. Abundan los informes respecto a otros períodos de su vida, especialmente relacionados con sus actividades religiosas. El apellido Soriano abunda mucho en el siglo XVI y aún se sostiene hay en la genealogía bujalanceña y aparece, por lo general adscrito a familias de labradores.

Pedro Soriano fue uno más de los bujalanceños que un día abandonaron su pueblo para alistarse en las filas de los gloriosos tercios de castilla, ilusionado por nuevas aventuras. Fue un admirador de San Juan de Dios, de la vida y la entrega a los más necesitados. Tras seguir los pasos de aquel ser sobrehumano, se consagra al servicio de la caridad, entrando en la Hermandad. Según la cronología Hospitalaria, recibió el hábito en Granada en 1555, transcurridos cinco años del nacimiento del fundador, de manos del venerable Juan García, el único superviviente de los cinco primeros seguidores y testigos de la vida delSanto.

Cuando llegó el momento de organizar los efectivos sanitarios de la Santa Liga contra el poderío turco, el propio Juan de Austria pidió al prior de Granada el envío de algunos hermanos, correspondiendo éste con laprestación de ocho hospitalarios, presididos por Pedro Soriano. Embarcó hacia la gran batalla naval con Marco Antonio de Colomna, que mandaba las galeras pontificias.

Finalizada la memorable jornada, de regreso, los navíos van dejando a los heridos y enfermos en los hospitales del litoral italiano, en los que siguieron los hospitalarios prestando su benemérita labor. En el hospital de Mesina queda hospitalizado un combatiente: Miguel de Cervantes, que seguro recibiría más de una vez los cuidados de Pedro Soriano, por su calidad de superior del grupo de hermanos. Terminada la curación de sus heridas, Cervantes pasó a convalecer a Palermo. Pedro Soriano se había trasladado con anterioridad a Nápoles, para saludar a Juan de Austria, de quien recibió 5.000 ducados por la eficaz laborrealizada por él y sus compañeros en Lepanto. Construyó en Nápoles un hospital, que sería el primero de la orden en Italia, terminado en 1572.

Tres fueron los pontífices con los que mantuvo Pedro Soriano asidua comunicación: Pío V, Gregorio XIII y Sixto V. Según la Crónica General Hospitalaria, Pío V llegó a ofrecerle el Capelo Cardenalicio, del que hizo firme renunciación en aras de los pobres, a cuyo único servicio –manifestó- quería vivir sometido.

El año 1586, Sixto V aceleró la confirmación de las Bulas conferidas por sus predecesores para la concesión de la Orden Religiosa con hospitales autónomos, dependientes de los respectivos obispados. A su paso por Perugia, le sorprende la enfermedad, de la que muere el 18 de agosto de 1588. Aquel día la Orden Hospitalaria en Italia perdía un hombre encendido de caridad, el heroico sanitario de La Alpujarra y de Lepanto, el humilde fraile.

Perugia guarda celosamente el sepulcro que guarda las cenizas de este bujalanceño.

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